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TDAHRFTACT2012

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad

Autores

Ruiz, F. J., Luciano, C., Gil González, E., Barbero Rubio, A.

Revista

Manual de Terapia de Conducta II (capítulo)

Resumen

Revisión crítica del diagnóstico, etiología y tratamiento del TDAH y propuesta de una conceptuación desde un enfoque contextual‑funcional. Se discuten criterios diagnósticos, prevalencia, comorbilidad y limitaciones de explicaciones reduccionistas, proponiendo además intervenciones que integren análisis del lenguaje (TMR) con técnicas de manejo de contingencias.

Resumen Detallado

Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad: Análisis Contextual-Funcional del TDAH, Evaluación, Etiología y Tratamiento

Referencia completa: Ruiz, F. J., Luciano, C., Gil González, E., & Barbero Rubio, A. (2012). Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. En F. J. Quintero, J. Correas y F. J. Quintero (Eds.), Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) a lo largo de la vida (pp. 1-48). Barcelona: Masson.

Tipo de artículo: Capítulo de libro—revisión teórica y conceptual comprehensiva

Tesis central y objetivos

Este capítulo presenta una revisión integral del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) desde una perspectiva contextual-funcional fundada en el Conductismo Radical y la Teoría del Marco Relacional. La tesis central es que, aunque existe cierto consenso científico en que el TDAH es un trastorno neuropsiquiátrico de origen biológico con influencia genética predominante, esta conceptualización ha generado importantes efectos iatrogénicos, especialmente en la evaluación diagnóstica y el tratamiento. Los autores proponen que un análisis contextual-funcional de los déficits y excesos conductuales característicos del TDAH puede proporcionar una visión más completa que supere las limitaciones de modelos puramente biologicistas. El objetivo es integrar evidencia histórica, epidemiológica, etiológica y de tratamiento bajo un marco analítico-funcional que reconozca la importancia de procesos verbales y de autorregulación en la génesis y mantenimiento del TDAH.

Marco teórico

El marco teórico integra múltiples perspectivas bajo la paraguas del Conductismo Radical (Skinner, 1953). Los autores estructuran su análisis en torno a cinco dimensiones: (1) evolución histórica del concepto de TDAH desde conceptualizaciones tempranas de daño cerebral mínimo (Still, 1902) hasta conceptos modernos de déficit atencional; (2) criterios diagnósticos según DSM-IV-TR y CIE-10; (3) datos epidemiológicos, comorbilidad y pronóstico; (4) etiología desde perspectivas genética, neurobiológica y ambiental; y (5) enfoques de tratamiento empíricamente validados. Crucialmente, la aproximación contextual-funcional reconoce que la conducta característica de individuos diagnosticados de TDAH está causada por una carencia de oportunidades de discriminación y reforzamiento apropiado para establecer control estimular adecuado e inhibición conductual. El modelo híbrido de autorregulación de Barkley (1990, 1997, 2006) es presentado con reconocimiento de su influencia pero también con críticas sustanciales respecto a sus asunciones neurobiológicas reductoras.

Desarrollo argumental

El argumento se despliega en múltiples movimientos secuenciales:

Sección 1: Breve reseña histórica del TDAH

Los autores documentan cómo el TDAH ha evolucionado desde descripciones de comportamiento hipercinético en el siglo XIX (Still, 1902) hasta la inclusion en sistemas de clasificación diagnóstica modernos. Un punto crucial es que muchas de las etiquetas diagnósticas (disfunción cerebral mínima, síndrome hipercinético de la infancia, trastorno de déficit atencional, trastorno hipercinético) han variado con cada revisión de manuales diagnósticos. Los autores subrayan que esta variabilidad refleja no tanto avances en comprensión científica sino cambios en conceptualizaciones políticas y teóricas sobre lo que constituye el "problema" del TDAH. Durante los años 70, especialmente con Virginia Douglas, hubo un cambio paradigmático: el foco se desplazó de hiperactividad a déficit atencional como síntoma central.

Sección 2: Criterios diagnósticos, epidemiología, comorbilidad y pronóstico

Los autores revisan sistemáticamente los criterios del DSM-IV-TR y CIE-10, señalando que requieren presencia de 6 o más síntomas atencionales y/o de hiperactividad/impulsividad. Se establecen tres subtipos: combinado, con predominio de déficit atencional, y con predominio de hiperactividad/impulsividad. Se nota una polémica importante: los criterios propuestos por el DSM-IV-TR parecen estar imponiéndose pese a no estar exentos de críticas, particularmente respecto a la falta de información etiológica sobre la heterogeneidad de individuos con el mismo subtipo de TDAH. Se documentan tasas de prevalencia que oscilan entre 3% y 7%, con variabilidad considerable dependiendo de si se utilizan criterios más restrictivos (DSM) versus más amplios (CIE-10).

Un hallazgo epidemiológico importante es que las tasas de prevalencia históricamente mostraban una ratio de aproximadamente 4:1 (varones:mujeres), aunque datos más recientes sugieren que esta diferencia ha sido modulada. Los autores señalan que el TDAH ha mostrado persistencia en la adultez más robusta de lo que inicialmente se esperaba, con entre 60-70% de casos en la infancia que continúan presentando síntomas en la adolescencia.

Sección 3: Problemas asociados, comorbilidad y pronóstico

El TDAH está asociado a una amplia variedad de problemas que abarcan déficits motores, cognitivos, académicos, de adaptación y riesgos de salud. En el área cognitiva, los niños con TDAH muestran puntuaciones en tests de inteligencia aproximadamente 10 puntos por debajo de la población normal. Son frecuentes dificultades en lectura (8-39%), matemáticas (12-33%), y escritura (>60%), con un requeri de 30% de tutoría personal. El desarrollo motor muestra retrasos en coordinación motora (hasta 52% de casos) y problemas de escritura. El desarrollo emocional se caracteriza por pobre autorregulación emocional, irritabilidad, menor tolerancia a la frustración y reducida empatía.

La comorbilidad es "la regla más que la excepción" con tasas de prevalencia en población clínica del 75-90%. Los diagnósticos comórbidos más frecuentes incluyen Trastorno Oposicionista Desafiante (TOD: 45-55%, hasta 84% en población clínica) y Trastornos de Conducta (35-45%, casi siempre asociados a TOD). En adolescencia y adultez, comorbilidad con actividades sexuales de riesgo (30-40% de embarazos adolescentes), transmisión de enfermedades sexuales, y accidentes de tráfico es sustancial.

Sección 4: Etiología desde perspectivas múltiples

Anatomía cerebral, funcionamiento cerebral y neuroquímica del TDAH

Los autores revierten la conceptualización histórica de daño cerebral, señalando que la mayoría de niños con TDAH no tienen lesiones cerebrales detectables. No obstante, existen múltiples diferencias estructurales a nivel grupal: lóbulos frontales más pequeños, volumen menor de ganglios basales, hemisferios cerebelosos asimétricos. Los autores subrayan que es importante advertir que detección de diferencias estructurales no significa que estas sean causas del problema principal atencional/conductual del TDAH, sino un componente de un cuadro más complejo.

En cuanto a funcionamiento cerebral, diversas regiones cerebrales muestran menor activación, incluyendo córtex inferior central, núcleos caudados, áreas motoras suplementarias y córtex temporo-parietal. Las interpretaciones de estos hallazgos permanecen controvertidas, especialmente respecto a si tales diferencias preceden al o resultan del TDAH.

La neuroquímica enfatiza dopamina y noradrenalina en circuitos frontoestríados. Los psicoestimulantes mejoran la actividad de estos circuitos, aunque el mecanismo exacto permanece unclear.

Genética del TDAH

Estudios con gemelos muestran incidencia elevada del TDAH (81% en monocigóticos vs. 29% en dizigóticos), sugiriendo heredabilidad del 75%. Sin embargo, los autores advierten críticas sustanciales: estudios de genética molecular no han identificado genes específicos explicando más del 1% de varianza. Esto es presentado como evidencia de que los estudios genéticos no deben interpretarse como evidencia causal de que los problemas atencionales resultan de factores genéticos.

Influencia de factores ambientales

Complicaciones prenatales y perinatales (bajo peso al nacer, hipoxia, anoxia, estrés prenatal materno, alta exposición a plomo, consumo de tabaco/alcohol durante embarazo) han sido propuestas como factores etiológicos, aunque evidencia no es concluyente en muchos casos. Los autores subrayan que tales eventos físicos no causan la falta de atención a estímulos apropiados ni la carencia de habilidades de autocontrol.

Aproximación analítica-funcional

La perspectiva del Conductismo Radical conceptualiza conducta inatenía e impulsiva como producto de la historia de sucesivas interacciones del organismo con el ambiente. El contexto histórico, unido al contexto presente, genera las funciones a las que la persona responde en un momento dado. La conducta característica de TDAH sería causada por carencia de oportunidades de discriminación y reforzamiento para establecer control estimular y potenciación de conductas de autocontrol. En su historia, habrían dado múltiples condiciones donde adultos del entorno del niño habrían potenciado conductas incompatibles con prestar atención a lo esencial en cada momento, con permanencia en tareas y consecución de objetivos a largo plazo.

Modelo híbrido de autorregulación de Barkley

El modelo de Barkley propone que TDAH resulta de déficit motivacional más que atencional, relacionado con retraso en desarrollo de inhibición conductual y autocontrol. El modelo propone núcleo central en déficit de inhibición conductual, operacionalizándose como incapacidad para inhibir respuesta inmediata, capacidad para detener patrones de respuesta habituales permitiendo demora para tomar decisiones, y capacidad para proteger dicho período de demora frente a interferencias. Las funciones ejecutivas (internalizaciones de comportamientos públicamente observables) dependerían del desarrollo ordenado de: (a) memoria de trabajo no verbal proveyendo interiorización de actividades sensoriomotoras; (b) memoria de trabajo verbal entendida como internalización de habla; (c) autorregulación del afecto y la motivación; y (d) reconstitución permitiendo organización y creación de nuevas estrategias de acción.

Los autores reconocen aceptación importante del modelo de Barkley a pesar de críticas, principalmente respecto a sus asunciones estructuralistas. Una limitación primordial del modelo es que, aunque describe bien el desarrollo de autorregulación, no especifica cuáles son las condiciones necesarias para que cada uno de los componentes surja.

Sección 5: Tratamientos

Los autores revisan tratamientos empíricamente validados, dividiendo en: (a) tratamientos farmacológicos (principalmente metilfenidato), (b) tratamientos conductuales (manejo de contingencias), y (c) tratamientos emergentes o en investigación (neurofeedback, ejercicio físico, entrenamiento autoinstruccional, entrenamiento en correspondencia decir-hacer, Terapia de Aceptación y Compromiso, terapias de tercera generación).

Tratamiento farmacológico

El metilfenidato es el tratamiento farmacológico más utilizado, recibido por al menos 2.8% de niños en edad escolar estadounidense. Los psicoestimulantes han demostrado eficacia en los tres subtipos del TDAH, aunque la tasa de respuesta es menor en el subtipo inatento. En otros rangos de edad, la eficacia es menor. La mayoría de efectos secundarios son relativamente leves (dolor abdominal, dolor de cabeza, anorexia, insomnio), aunque pueden ser sustanciales. La controversia respecto al efecto en crecimiento ha sido largamente discutida. Un consenso generalizado actual es que los psiofármacos no "curan" el TDAH y deben ser utilizados en conjunción con tratamiento psicológico.

Tratamientos conductuales: manejo de contingencias

El entrenamiento conductual de padres, consistente en enseñanza de técnicas de modificación de conducta a educadores, es considerado tratamiento empíricamente establecido. El manejo de contingencias en el aula consiste en instruir al profesorado de técnicas de modificación de conducta. Existen buenos números de estudios comparando manejo de contingencias versus tratamiento farmacológico, con resultados mixtos, aunque la eficacia del manejo de contingencias es similar independientemente de si el TDAH viene acompañado de otros trastornos. Sin embargo, existe sustancial variabilidad en mantenimiento y generalización de efectos.

Tratamientos emergentes o en investigación

El neurofeedback, aunque se etiqueta como "posiblemente eficaz", muestra evidencia limitada de eficacia. El ejercicio físico ha mostrado utilidad como reforzador de conductas deseables. El entrenamiento autoinstruccional mostró historicamente pobre eficacia. El entrenamiento en correspondencia decir-hacer (Say-Do Correspondence Training) ha mostrado resultados prometedores pero requiere más investigación. Recientemente, terapias de tercera generación incluyendo Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) han comenzado a mostrarse como interventions potenciales, particularmente en adolescentes y adultos.

Implicaciones

Las implicaciones de este análisis contextual-funcional son sustanciales para práctica clínica, investigación y política pública:

Para el diagnóstico: Un análisis contextual-funcional sugiere que en lugar de basarse exclusivamente en criterios sintomáticos categóricos, la evaluación clínica debe examinar los antecedentes y consecuentes que controlan las conductas problemáticas. Esto abre oportunidades para "desglosar" etiquetas diagnósticas y analizar casos individuales con mayor precisión.

Para el tratamiento: La reconocimiento creciente de la importancia de procesos verbales y de autorregulación fundamentada en investigación reciente en lenguaje y cognición desde una perspectiva contextual-funcional, sugiere que el tratamiento del TDAH puede beneficiarse de intervenciones orientadas a desarrollar el repertorio de autorregulación funcional, potenciando particularmente la creación de nuevas auto-reglas o pensamientos sobre él que le comuniquen que su problema atencional o impulsivo está "fuera" del control de la persona.

Para la política pública: El análisis sugiere que una sobregeneralización del diagnóstico de TDAH con los psicoestimulantes como tratamiento de referencia puede estar produciendo una serie de efectos iatrogénicos importantes.

Importancia y contribución

La contribución de este capítulo es multidimensional. Primero, proporciona una síntesis rigurosa de la literatura histórica, epidemiológica y etiológica sobre el TDAH, lo que permite a lectores familiarizarse con el estado actual de la ciencia. Segundo, articula una crítica sustancial de enfoques puramente biologicistas, mostrando cómo tales enfoques pueden generar iatrogenia cuando resultan en sobreadministración de diagnóstico y medicación de forma descontextualizada. Tercero, propone un marco analítico-funcional que potencialmente permite una comprensión más completa de la etiología del TDAH que integra factores biológicos, genéticos, ambientales y verbales. Cuarto, proporciona una base teórica para el desarrollo de intervenciones conductuales que reconocen la importancia de procesos de autorregulación y verbales, sugiriendo que la investigación futura puede beneficiarse de aplicación de principios de la Teoría del Marco Relacional a la comprensión y tratamiento del TDAH. Finalmente, la perspectiva contextual-funcional levanta preocupaciones importantes respecto a la práctica actual de diagnóstico y tratamiento farmacológico generalizado del TDAH, especialmente en poblaciones donde el trastorno puede ser menos inequívocamente identificable o donde intervenciones conductuales pueden ser más apropiadas.


Attention Deficit Hyperactivity Disorder: Contextual-Functional Analysis of ADHD, Assessment, Etiology and Treatment

Complete Reference: Ruiz, F. J., Luciano, C., Gil González, E., & Barbero Rubio, A. (2012). Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. In F. J. Quintero, J. Correas & F. J. Quintero (Eds.), Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) a lo largo de la vida (pp. 1-48). Barcelona: Masson.

Article Type: Book chapter—comprehensive theoretical and conceptual review

Central Thesis and Objectives

This chapter presents a comprehensive review of Attention Deficit Hyperactivity Disorder (ADHD) from a contextual-functional perspective grounded in Radical Behaviorism and Relational Frame Theory. The central thesis is that, although there exists scientific consensus that ADHD is a neuropsychiatric disorder of biological origin with predominant genetic influence, this conceptualization has generated important iatrogenic effects, especially in diagnostic evaluation and treatment. The authors propose that a contextual-functional analysis of the behavioral deficits and excesses characteristic of ADHD can provide a more complete vision that overcomes limitations of purely biologistic models. The objective is to integrate historical, epidemiological, etiological, and treatment evidence under an analytical-functional framework that recognizes the importance of verbal processes and self-regulation in the genesis and maintenance of ADHD.

Theoretical Framework

The theoretical framework integrates multiple perspectives under the umbrella of Radical Behaviorism (Skinner, 1953). The authors structure their analysis around five dimensions: (1) historical evolution of the ADHD concept from early conceptualizations of minimal brain damage (Still, 1902) to modern concepts of attention deficit; (2) diagnostic criteria according to DSM-IV-TR and ICD-10; (3) epidemiological data, comorbidity and prognosis; (4) etiology from genetic, neurobiological and environmental perspectives; and (5) empirically validated treatment approaches. Crucially, the contextual-functional approach recognizes that behavior characteristic of individuals diagnosed with ADHD is caused by lack of opportunities for appropriate discrimination and reinforcement to establish adequate stimulus control and behavioral inhibition. Barkley's hybrid model of self-regulation (1990, 1997, 2006) is presented with acknowledgment of its influence but also with substantial critiques regarding its reductive neurobiological assumptions.

Argument Development

The argument unfolds through multiple sequential movements:

Section 1: Brief Historical Overview of ADHD

The authors document how ADHD has evolved from descriptions of hyperkinetic behavior in the nineteenth century (Still, 1902) to inclusion in modern diagnostic classification systems. A crucial point is that many diagnostic labels (minimal brain dysfunction, hyperkinetic syndrome of childhood, attention deficit disorder, hyperkinetic disorder) have varied with each revision of diagnostic manuals. The authors underscore that this variability reflects not so much advances in scientific understanding but changes in political and theoretical conceptualizations about what constitutes the "problem" of ADHD. During the 1970s, especially with Virginia Douglas, there was a paradigm shift: focus moved from hyperactivity to attention deficit as the central symptom.

Section 2: Diagnostic Criteria, Epidemiology, Comorbidity and Prognosis

The authors systematically review DSM-IV-TR and ICD-10 criteria, noting they require presence of 6 or more attention symptoms and/or hyperactivity/impulsivity. Three subtypes are established: combined, predominantly inattentive, and predominantly hyperactive/impulsive. An important controversy is noted: DSM-IV-TR criteria appear to be imposing themselves despite not being free from criticism, particularly regarding lack of etiological information about heterogeneity of individuals with the same ADHD subtype. Prevalence rates are documented as ranging between 3% and 7%, with considerable variability depending on whether more restrictive criteria (DSM) or broader criteria (ICD-10) are used.

An important epidemiological finding is that historically prevalence rates showed an approximately 4:1 ratio (male:female), although more recent data suggest this difference has been modulated. The authors note that ADHD has shown persistence into adulthood more robustly than initially expected, with 60-70% of childhood cases continuing to present symptoms in adolescence.

Section 3: Associated Problems, Comorbidity and Prognosis

ADHD is associated with a wide variety of problems spanning motor deficits, cognitive, academic, adaptation, and health risks. In the cognitive area, children with ADHD show intelligence test scores approximately 10 points below normal population. Difficulties in reading (8-39%), mathematics (12-33%), and writing (>60%) are frequent, with 30% requiring personal tutoring. Motor development shows delays in motor coordination (up to 52% of cases) and writing problems. Emotional development is characterized by poor emotional self-regulation, irritability, reduced frustration tolerance and reduced empathy.

Comorbidity is "the rule rather than the exception" with prevalence rates in clinical population of 75-90%. Most frequent comorbid diagnoses include Oppositional Defiant Disorder (ODD: 45-55%, up to 84% in clinical population) and Conduct Disorders (35-45%, almost always associated with ODD). In adolescence and adulthood, comorbidity with risky sexual activities (30-40% of adolescent pregnancies), transmission of sexually transmitted diseases, and traffic accidents is substantial.

Section 4: Etiology from Multiple Perspectives

Cerebral anatomy, cerebral functioning and neurochemistry of ADHD

The authors reverse the historical conceptualization of brain damage, noting that most children with ADHD have no detectable brain lesions. Nevertheless, there exist multiple structural differences at the group level: smaller frontal lobes, smaller basal ganglia volume, asymmetric cerebellar hemispheres. The authors emphasize that it is important to note that detection of structural differences does not mean these are causes of the main attention/behavioral problem of ADHD, but rather a component of a more complex picture.

Regarding brain functioning, diverse brain regions show reduced activation, including inferior central cortex, caudate nuclei, supplementary motor areas and temporo-parietal cortex. Interpretations of these findings remain controversial, especially regarding whether such differences precede or result from ADHD.

Neurochemistry emphasizes dopamine and noradrenaline in frontostriatal circuits. Stimulants improve activity in these circuits, although the exact mechanism remains unclear.

Genetics of ADHD

Twin studies show elevated ADHD incidence (81% in monozygotic vs. 29% in dizygotic), suggesting heritability of 75%. However, the authors voice substantial criticisms: molecular genetics studies have not identified specific genes explaining more than 1% of variance. This is presented as evidence that genetic studies should not be interpreted as evidence that attention problems result from genetic factors.

Influence of Environmental Factors

Prenatal and perinatal complications (low birth weight, hypoxia, anoxia, maternal prenatal stress, high lead exposure, tobacco/alcohol consumption during pregnancy) have been proposed as etiological factors, although evidence is inconclusive in many cases. The authors underscore that such physical events do not cause lack of attention to appropriate stimuli or lack of self-control skills.

Analytical-Functional Approach

The Radical Behaviorism perspective conceptualizes inattentive and impulsive behavior as product of the history of successive interactions of the organism with the environment. The historical context, joined to the present context, generates the functions to which the person responds at any given moment. Behavior characteristic of ADHD would be caused by lack of opportunities for discrimination and reinforcement to establish stimulus control and potentiation of self-control behaviors. In their history, there would have been multiple conditions where adults in the child's environment would have potentiated behaviors incompatible with paying attention to what is essential at each moment, persistence in tasks, and achievement of long-term objectives.

Barkley's Hybrid Model of Self-Regulation

Barkley's model proposes that ADHD results from motivational rather than attention deficit, related to delay in development of behavioral inhibition and self-control. The model proposes central nucleus in conduct inhibition deficit, operationalized as inability to inhibit immediate response, capacity to stop habitual response patterns permitting delay for decision-making, and capacity to protect such delay period against interference. Executive functions (internalization of publicly observable behaviors) would depend on ordered development of: (a) non-verbal working memory providing internalization of sensorimotor activities; (b) working memory understood as internalization of speech; (c) self-regulation of affect and motivation; and (d) reconstitution allowing organization and creation of new action strategies.

The authors acknowledge important acceptance of Barkley's model despite criticisms, principally regarding its structuralist assumptions. A primary limitation of the model is that, although it describes well the development of self-regulation, it does not specify what conditions are necessary for each of the components to emerge.

Section 5: Treatments

The authors review empirically validated treatments, dividing into: (a) pharmacological treatments (mainly methylphenidate), (b) behavioral treatments (contingency management), and (c) emergent treatments or under investigation (neurofeedback, physical exercise, self-instructional training, say-do correspondence training, Acceptance and Commitment Therapy, third-generation therapies).

Pharmacological Treatment

Methylphenidate is the most widely used pharmacological treatment, received by at least 2.8% of school-age children in the United States. Stimulants have demonstrated efficacy in all three ADHD subtypes, although response rate is lower in the inattentive subtype. In other age ranges, efficacy is lower. Most side effects are relatively mild (abdominal pain, headache, anorexia, insomnia), although can be substantial. The controversy regarding effect on growth has been widely discussed. A current generalized consensus is that psychopharmaceuticals do not "cure" ADHD and should be used in conjunction with psychological treatment.

Behavioral Treatments: Contingency Management

Parent behavioral training, consisting of teaching behavior modification techniques to educators, is considered an empirically established treatment. Contingency management in the classroom consists of instructing teachers in behavior modification techniques. There exist good numbers of studies comparing contingency management versus pharmacological treatment, with mixed results, although efficacy of contingency management is similar regardless of whether ADHD is accompanied by other disorders. However, substantial variability exists in maintenance and generalization of effects.

Emergent or Investigational Treatments

Neurofeedback, although labeled "possibly efficacious," shows limited evidence of efficacy. Physical exercise has shown utility as a reinforcer of desirable behaviors. Self-instructional training historically showed poor efficacy. Say-do correspondence training has shown promising results but requires more research. Recently, third-generation therapies including Acceptance and Commitment Therapy (ACT) have begun to show promise as interventions, particularly in adolescents and adults.

Implications

The implications of this contextual-functional analysis are substantial for clinical practice, research, and public policy:

For diagnosis: A contextual-functional analysis suggests that rather than relying exclusively on categorical symptom criteria, clinical evaluation should examine the antecedents and consequences controlling problem behaviors. This opens opportunities to "break down" diagnostic labels and analyze individual cases with greater precision.

For treatment: The growing recognition of the importance of verbal processes and self-regulation grounded in recent research on language and cognition from a contextual-functional perspective suggests that ADHD treatment can benefit from interventions oriented toward developing functional self-regulation repertoire, particularly potentiating creation of new self-rules or thoughts about the self that communicate that their attention or impulse problem is "outside" the person's control.

For public policy: The analysis suggests that overgeneralization of ADHD diagnosis with stimulants as reference treatment may be producing a series of important iatrogenic effects.

Significance and Contribution

The contribution of this chapter is multidimensional. First, it provides a rigorous synthesis of historical, epidemiological, and etiological literature on ADHD, enabling readers to familiarize themselves with current state of science. Second, it articulates substantial criticism of purely biologistic approaches, showing how such approaches can generate iatrogenesis when resulting in overadministration of diagnosis and medication in decontextualized manner. Third, it proposes an analytical-functional framework that potentially allows more complete understanding of ADHD etiology that integrates biological, genetic, environmental, and verbal factors. Fourth, it provides theoretical basis for development of behavioral interventions recognizing importance of self-regulation and verbal processes, suggesting future research may benefit from application of Relational Frame Theory principles to understanding and treatment of ADHD. Finally, the contextual-functional perspective raises important concerns regarding current practice of diagnosis and generalized pharmacological treatment of ADHD, especially in populations where the disorder may be less unequivocally identifiable or where behavioral interventions may be more appropriate.


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